Grupos de consumo agroecológico

 

Cuando un conjunto de personas se organiza para adquirir alimentos colectivamente y fuera de los circuitos de comercialización de largo recorrido dominantes, podemos hablar de grupo de consumo agroecológico. Esto significa hacer un consumo responsable y respetuoso con:

La agroecología garantiza una alimentación sana, ya que apuesta por:

– Productos ecológicos: libres de semillas transgénicas, de abonados sintéticos para fertilizar las tierras, de tratamientos químicos agresivos para combatir las plagas y las enfermedades de las planta, etc.

– Comer productos de temporada.

– Favorecer una alimentación más variada. 

– Alimentos más frescos.

La Vega, que desde los primeros asentamientos íberos ha sido despensa alimentaria de los granadinos, se encuentra en un receso constante de su función agrícola en favor de otras ambientalmente mucho más peligrosas como la de la edificación y el transporte desmedido.

Además, la agricultura convencional está contaminando los acuíferos, acequias, suelos, etc, de sustancias químicas de síntesis artificial dañinas para la agrodiversidad y salud de las personas. Incluso, el mal manejo del agua y laboreo del suelo inconsciente, está empobreciendo el «recurso vega» que nos permite la soberanía alimentaria (ya en peligro) de la comarca.

Todo ello hace que, desde asociaciones como Brotes del Genil, apostemos por la agroecología como medio de garantizar el alimento con métodos no contaminantes, no destructivos y en armonía con la naturaleza:

– Evitar la desertificación y empobrecimiento de los suelos agrícolas. 

– Aprovechamiento del agua.

– Impulsar la agrodiversidad. 

– Reducir la huella de carbono por el transporte al máximo. Alimentos de Km 0.

– Eliminación de plásticos en el proceso de producción y venta.

Se garantiza una economía local, de escala y justa:

– Los grupos de consumo eliminan los intermediarios, consolidando circuitos cortos de comercialización (Km 0) y favoreciendo la economía local.

– Se garantizan los derechos laborales de los agricultores y agricultoras.

– Aumenta la confianza, transparencia e igualdad en el trato  entre agricultores y consumidores que favorezcan su progresiva integración.

– Apoya el sentimiento de comunidad, favoreciendo las relaciones y la cohesión social.

– Un modelo organizativo horizontal y democrático inspirado en el cooperativismo: toma de decisiones colectiva y de autogestión.

Si deseas saber más sobre los beneficios y ventajas del consumo agroecológico, pincha aquí

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En Brotes del Genil pensamos que ante  el empobrecimiento  y la creciente despoblación y pérdida de agricultores en el mundo rural, nuestras necesidades alimenticias se quedan a la voluntad de la industria y el agronegocio alimentario. Sin un mundo rural vivo, nuestra seguridad y soberanía alimentaria están  gravemente amenazadas.  Con perspectivas de futuro  es fundamental  la  solidaridad campo-ciudad, agricultor-consumidor.

Esta integración supone la incorporación de consumidores y agricultores en un mismo seno,  reuniéndolos  en un mismo marco organizativo y consiguiendo un compromiso estable de solidaridad mutua:   los consumidores garantizan la compra de la producción y el agricultor se compromete a cobrar un precio estable para los productos durante toda la temporada.

Para ello, Brotes del Genil, propone la adquisición de productos alimentarios a través de dos modelos de consumo:

Esta es nuestra opción favorita, no solo porque nos facilita su elaboración, sino porque este formato representa una mayor integración en la relación consumidor-agricultor. 

El recibir semanalmente los frutos que el agricultor deposita  en la cesta según la programación de siembra acordada con el consumidor, garantizando siempre una diversidad aceptable de frutos,  supone en la práctica diaria una mayor relación e integración con el agricultor a la que aspiramos.  

Supone estar abiertos a probar nuevas sugerencias, a elaborar nuestra dieta en función a lo que el campo ofrece en cada temporada, al tiempo que evitamos  el desperdicio de alimentos por posibles desajustes entre la producción y nuestra demanda.

 

Esta opción también puede interesarte, ya que se puede adaptar más a tus necesidades diarias. En contra, comporta más esfuerzo logístico para el agricultor y menos grado de relación y compromiso al basar sus transacciones fundamentalmente en internet, que no crea relaciones cooperativas como las que ofrece el modelo de cesta cerrada.

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